Las varices de los miembros inferiores son esas venas de las piernas y los pies que se hacen visibles por presentar un color azulado, violáceo o rojizo, pero que también pueden ser grandes y sobresalir por encima de la superficie de la piel. Las varices se deben a una insuficiencia de las venas superficiales de las piernas, que no son capaces de transportar la sangre de su interior de forma adecuada hacia las venas profundas. Aunque pueden tener causas que pueden diagnosticarse, la mayoría de las veces su origen es desconocido.

Las varices son una patología de alta incidencia en la población que, las más de las ocasiones, no necesitan tratamiento por motivos de salud. Son más frecuentes en personas que permanecen de pie durante muchas horas al día, o también sentados. Empeoran en determinadas épocas del año en las que hace más calor.

En otros casos, las varices pueden producir hinchazón, dolor y sensación de pesadez que suelen asociarse al cansancio. El edema (hinchazón de las piernas) al final del día aparece cuando las varices evolucionan. Los cambios tróficos en la piel (piel oscura y engrosada)  son resultado de la inflamación progresiva y pueden terminar transformándose en úlceras abiertas.

El tratamiento de las varices incluye la escleroterapia, en la que se introduce una sustancia química irritante (en forma líquida o en espuma) en venas de tamaño pequeño o moderado, que las hace cicatrizar y cerrar. Unas pocas semanas después, la vena desaparece. Generalmente se necesitan varias sesiones.

La ablación por radiofrecuencia, similar a la ablación que produce el láser, consiste en la introducción de un catéter en el interior de la vena safena que deseamos tratar y, a través de este, en la transmisión de calor al interior de la vena que hace que sus paredes se colapsen, se sellen y se cierren.

El sellado de las varices se obtiene mediante la introducción en la vena de una sustancia química que pega entre sí las paredes de la vena, obteniendo los mismos resultados que los procedimientos ablativos anteriores.

La flebectomía, o extirpación quirúrgica de la vena, puede ser necesaria para algunas venas en determinados casos, de forma aislada o como complemento de las demás técnicas de tratamiento.

Finalmente, la safenectomía o extirpación de una gran vena safena, se reserva para los casos en los que el tamaño o los problemas asociados a las varices hacen que los métodos anteriores sean poco eficaces. Se asocia con frecuencia a un número variable de flebectomías en el mismo acto quirúrgico.

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Varicose veins

The varicose veins of the lower limbs are those small veins of the legs and feet that become visible by showing a bluish, violet or reddish color, but can also be large and stand out above the surface of the skin. Varicose veins are due to a shortfall in the superficial veins of the legs, which are not able to carry blood properly into the deep veins. Although they may have different causes, most of the time their origin is unknown.

Varicose veins show a high incidence in the population but frequently do not need treatment for health reasons. They are more common in people who stand for many hours a day, or also sit. They get worse at certain times of the year when it’s hotter.

In other cases, varicose veins can cause swelling, pain, and a feeling of heaviness that are often associated with tiredness. Edema (swelling of the legs) at the end of the day occurs when varicose veins evolve. The trophic changes in the skin (dark, thickened skin) are the result of progressive inflammation and may end up becoming open ulcers.

Treatment of varicose veins includes sclerotherapy, in which an irritating chemical (in liquid form or in foam) is introduced into small or moderate veins, which causes them to heal and close. A few weeks later, the vein disappears. Generally, several sessions are required.

Venous radiofrequency ablation, similar to the ablation produced by laser, consists in the introduction of a catheter into the main leg (saphenous) vein and, through it, in the transmission of heat to the inside of the vein that causes its walls to collapse, seal and close.

Venous sealing is obtained by inserting into the vein a chemical that glues the vein walls together, obtaining the same results as the ablative procedures above.

Phlebectomy, or surgical removal of the vein, may be necessary for the treatment of some veins in certain cases, either as the sole technique or as a complement to other procedures.

Finally, saphenectomy or removal of a large saphenous vein is reserved for cases where the size of the vein or the associated problems make the above methods ineffective. It is frequently associated with a variable number of phlebectomies in the same surgical act.